Por qué la programación probabilistica revolucionará la informática
Jueves, septiembre 23rd, 2010A raíz del artículo Open Goverment: Cada vez más datos y menos expertos, un lector me pide que desarrolle más el concepto de la programación probabilística, y después de un rato de pensar me doy cuenta de la dificultad que implica explicar el tema
La programación probabilística se apoya en varias ramas de las mátemáticas y requiere un cambio radical en la manera de afrontar problemas de computación, y también del perfil de las personas que pueden resolverlos.
Básicamente implica la generación de azar dentro del algoritmo, que este no sea determinístico, y técnicas estadísticas para repetir el algoritmo varias veces y aumentar la confianza en el resultado. Muchos fenómenos naturales que nos rodean no siguen patrones algorítmicos o lineales, son más bien el resultado de complejas “no linealidades” en muchas dimensiones. Cuando encontrar un algoritmo que nos permita “encontrar un camino a través de todas esas dimensiones” no es sencillo, una vía alternativa es abrir las posibilidades del algoritmo para que deje de ser determinado, y confiar en que la fuerza bruta de la máquina encuentre el camino apropiado.
En este punto la programación probabilistica intersecciona sensacionalmente con la computación en la nube y con la teoría de la complejidad (que de manera muy sencilla explica si podemos esperar resolver un problema en un tiempo razonable llamado NP). Los árboles de probabilidades que puede abrir la programación estocástica, son muy susceptibles de ser llevados a sistemas de computación distribuida como Hadoop.
Pero para poder diseñar algoritmos y arquitecturas de este tipo, muchos de los profesionales que tenemos no van a valer. Cualquiera con un poco de maña puede autoformarse para hacer chapucillas en su blog o para instalar Elgg, en un curso de 300 horas podemos formar un buen programador de c++ o un diseñador de bases de datos relacionales, pero las matemáticas no se aprenden en dos días, requieren el tipo de esfuerzo acumulativo que nuestra sociedad cada vez premia menos. Por eso dije que las ciudades con las mejores facultades de matemáticas estaban comprando el futuro.
