En el año 2004, nos desayunamos un día con unas sorprendentes declaraciones de Bill Gates en las que auguraba la desaparición en menos de 10 años de las industrias musical, cinematográfica y editorial. Efectivamente internet estaba rompiendo la lógica del dinero; como decía el manifiesto de cluetrain en su bello principio séptimo: los hiperenlaces socaban las jerarquías.
Ya han pasado 4 años de aquella aseveración y desde la perspectiva podemos ver que cada una de estas industrias está corriendo una suerte desigual. La industria musical parece estar consiguiendo capear el temporal, poniendo puertas al campo a través de SGAES y criminalización de los usuarios como sucedió en el caso Napster y va a suceder en Francia por ejemplo. Respecto a la cinematográfica… pues también parece mantener el tipo. Recordemos que se trata de uno de los sectores más intervenidos y mantenidos; en todo caso la irrupción de internet le ha hecho todavía más dependiente de las voluntades políticas.
Pero sin lugar a dudas el gran perdedor de la irrupción de internet es el mundo editorial, y en concreto la prensa escrita. El grupo Kelsey publicó hace unas meses un balance del 2007 y previsiones a 4 años bastante interesantes en cuanto a inversiones publicitarias que pongo a continuación:

En esta imagen podemos ver como del 2007 al 2012, todos los canales de comunicación mantendrán su inversión publicitaria…. excepto la prensa escrita, que pasará de un 21% a un dramático 13% de cuota. Esta caida en 4 años tiene muchas consecuencias, la primera es que sobran la mitad de las sillas en las redacciones de los periódicos…
Hoy he podido ver a la vez dos señales más que me han hecho escribir este artículo:
- Heraldo de Aragón abre la edición digital a los propios lectores. Un giro inteligente que les permite producir contenidos a coste residual.
- Excelente artículo de S. McCoy en cotizalia.com que analiza los últimos estertores de una industria que no ha sabido reinventarse a si misma con la suficiente velocidad
La industria de la prensa escrita cada vez me recuerda más la anécdota de los aguadores que contaba Enrique Dans en sus charlas. ¿De que sirven los aguadores cuando una ciudad ya tiene cañerías por las que el agua circula sola? ¿Debemos subvencionar a los aguadores para que sigan haciendo un trabajo que ya no es necesario?
Urge a los aguadores reinventarse!