Si existe un medio de comunicación social con increíble divisibilidad y amplio alcance, ése es la red. Los soportes dentro de internet se multiplican, la información llega por canales tan grandes en número como diferentes en cualidades. La comunicación escoge vías desconocidas hasta el momento y caminos que todavía tienen que ser explorados y estudiados para trazar el mapa “cualitativo” y “cuantitativo” de la red de redes.
Pero la situación económica actual está frenando la inversión. La ralentización en todos los mercados hace que renazca la negativa desconfianza hacia la eficacia de la publicidad y todo lo relativo al sector. La comunicación pasa a ser el departamento menos necesario en las empresas que más sienten la desaceleración. Sin embargo nacen nuevos métodos de gestión, precisamente dirigidos a tramitar nuestra imagen en internet de la manera más rentable posible.
Lo escrito hasta el momento es escaso. Nadie se atreve a afirmar rotundamente teorías o fórmulas que sean rentables económicamente. Pero cada día el tema alcanza mayor notoriedad. Hasta el punto de que universidades como la Pompeu Fabra organizan ya, cursos de verano cuya temática es la Gestión de la Reputación Corporativa ; centrando muchas de las ponencias en las posibilidades que ofrece la red.
Las principales agencias de medios tienen, al menos, una persona encargada de gestionar lo que aparece en internet sobre los clientes. El trabajo se vuelve arduo por la cantidad de información al alcance y las herramientas de gestión de todo esto comienzan a hacerse necesarias.
Se requiere nuevas vías para analizar la información. De un planificador se espera que no sólo conozca de memoria los números del EGM sino que sepa cuáles son las características que hacen que sitios como MySpace se hayan convertido en fenómenos sociales. La participación masiva en este tipo de webs los hace especialmente atractivos para el mundo empresarial. Sobre todo si hablamos de publicidad. Pero es vital profundizar en el medio. Conocer el soporte.
De la misma manera que no invertiríamos lo que cuesta medio minuto en televisión, sin tener orquestada una campaña en condiciones en la que todo estuviese medido al milímetro; no deberíamos utilizar la red como lugar para experimentar. Internet ha democratizado la información y la opinión. Manos que nunca podrían sostener la alcachofa del micrófono televisivo, ahora encuentran en el teclado un universo por conocer, donde aportar, con toda libertad, su opinión. Una bomba de relojería.
La herramienta SMMART propone un proceso de búsqueda exhaustiva de oportunidades de mercado y ayuda a gestionar cualquier acción de marketing online en vistas de resultados de diversa índole. La interacción de diferentes módulos, pudiendo personalizar la importancia que se le da a cada uno de ellos, es una de las características diferenciadoras que hacen del SMMART un arma innovadora y con gran potencial.

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